Y tú desde tu escasez...
Hay personas que no te dañan por lo que hacen, sino por lo poco que pueden sostener. No por maldad explícita, sino por una escasez tan profunda que todo lo que tocan lo vuelven frágil. Yo estuve ahí. Intenté amar desde la abundancia a alguien que solo sabía relacionarse desde la carencia. Y el espejo, como siempre fue bidireccional. El espejo que no quisiste ver Cuando alguien intenta silenciar tus pensamientos, minimizar tus emociones, o invalidar aquello que atenta contra tu bienestar, no está defendiendo la relación. Está defendiéndose de sí mismo. Porque quien vive en escasez emocional no soporta la profundidad ajena. La confunde con peligro. La lee como amenaza. Y entonces hace lo único que sabe hacer: callar, huir, bloquear, postergar, anestesiar. La ilusión del control Desde la escasez no se construye. Se administra. Se dosifica el afecto. Se guarda información. Se deja gente “en pausa”. Se mantienen velas prendidas “por si acaso”. No por amor. Por miedo. Miedo a quedarse solo ...