Y tú desde tu escasez...

Hay personas que no te dañan por lo que hacen, sino por lo poco que pueden sostener.
No por maldad explícita, sino por una escasez tan profunda que todo lo que tocan lo vuelven frágil. Yo estuve ahí. Intenté amar desde la abundancia a alguien que solo sabía relacionarse desde la carencia. Y el espejo, como siempre fue bidireccional.




El espejo que no quisiste ver

Cuando alguien intenta silenciar tus pensamientos, minimizar tus emociones,
o invalidar aquello que atenta contra tu bienestar, no está defendiendo la relación. Está defendiéndose de sí mismo. Porque quien vive en escasez emocional no soporta la profundidad ajena. La confunde con peligro. La lee como amenaza. Y entonces hace lo único que sabe hacer: callar, huir, bloquear, postergar, anestesiar.




La ilusión del control

Desde la escasez no se construye. Se administra. Se dosifica el afecto. Se guarda información. Se deja gente “en pausa”. Se mantienen velas prendidas “por si acaso”. No por amor. Por miedo. Miedo a quedarse solo consigo mismo. Miedo a mirarse sin distracciones. Miedo a descubrir que sin validación externa no hay mucho que sostenga el reflejo.




Cuando el otro deja de reaccionar

La escasez se revela con más fuerza cuando el otro deja de mendigar. Cuando ya no hay reclamos. Cuando ya no hay explicaciones. Cuando el silencio no es castigo, sino desapego. Ahí aparece la confusión. No porque se extrañe al otro, sino porque se pierde la función que cumplía. El espejo ya no devuelve imagen. Y eso duele más que cualquier verdad.




No fue amor, fue administración emocional

No todo vínculo intenso es profundo.
A veces solo es caótico. No todo “te quiero” significa presencia. A veces es solo una frase lanzada para calmar culpa momentánea. Desde la escasez se promete mucho porque no se piensa cumplir. Desde la abundancia se promete poco porque se sabe sostener.




La lástima no es superioridad

No hablo desde arriba. Hablo desde adelante. Porque ver la escasez del otro no genera enojo eterno, genera lástima lúcida. Esa que no busca salvar. Esa que no intenta convencer. Esa que entiende que nadie puede dar lo que no tiene.





Cierre

Si algo aprendí es esto:
 
La escasez emocional no es ruido, es vacío. Y el vacío no construye,
solo consume. 

Yo elegí salir del espejo cuando entendí que ya no quería reflejarme ahí.

Y tú… seguiste mirándote desde tu escasez.

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